Why this?
This is not a cooking blog. Nor a cookbook. Nor it is intended to be a visual display or to give lessons about anything.
I’ve always liked cooking very much and feeding others. I am not a weekend chef. I do not have outstanding dishes. I do not feel attraction to sophisticated recipes; I like to manipulate the best raw ingredients to make simple dishes. I cook every day, which means a daily pleasure for me, but also I find that cooking put in place processes and similar feelings to the ones unfold when designing. The advantage is that in the kitchen the feedback is immediate, the success or the failure, the gratification or the disappointment arrive quickly. In design it does not. It involves a much longer process and you need to be more patient. But in both cases you share a lot with others, creating amazing links, and in both cases observation is essential to reach new discoveries; constancy is required to work well and to detect the quality of the materials; the stimulus of travel, is invaluable for getting to know other cultures and then using this knowledge in contexts closer to home…
Like in design, my approach to food is humble. I do like preparing dishes in the same way as I design objects: at first sight you must have a clear vision. Which in this case is knowing what you eat. I like honest dishes where the appearance is the result of a great taste.
This part of the web is something for fun. A way of sharing a personal source of pleasure and happiness. In addition, i hope it may inspire someone to enjoying a good dish or to prepare it.
Mario Ruiz
¿Qué hace ésto aquí?
Esto no es un blog de cocina. No es un recetario. Tampoco pretende ser un alarde visual ni dar lecciones de nada.
A mí siempre me ha gustado muchísimo cocinar y dar de comer a los demás. No soy cocinero de fin de semana. No tengo platos estrella. No me atrae lo sofisticado; me gusta manipular buenas materias primas para hacer platos sencillos. Cocino cada día, lo que supone para mí un placer cotidiano, pero, también, al cocinar, encuentro que se ponen en marcha procesos y sentimientos parecidos a los que se despliegan al diseñar, con la ventaja de que en la cocina la respuesta, el éxito, el fracaso, la gratificación o la desilusión, son inmediatos. En diseño no. Conlleva un proceso muchísimo más largo y es necesario ser mucho más paciente. Pero en ambos casos se comparte mucho con los demás, se establecen vínculos increíbles, y en los dos la observación es fundamental para llegar a nuevos descubrimientos, la constancia, indispensable, para trabajar en paz y detectar la calidad de los materiales; el estímulo de los viajes, impagable, para entrar en contacto con otras culturas y poder utilizar después los hallazgos en contextos más conocidos…
Como en diseño, mi acercamiento a la comida es humilde. Me gusta hacer platos como diseñar objetos: que en un golpe de vista tengas muy claro lo que tienes delante. En este caso se traduce en saber lo que comes. En platos honestos donde la apariencia es la consecuencia de un gran sabor.
Lo que sigue es un divertimento. Una forma de compartir una fuente de placer y de felicidad personal. Tal vez incluso contagie a alguien las ganas de ponerse a cocinar o de comer un buen plato.
Mario Ruiz

